Curiosidades escandinavas.
Apunto aquí algunos detalles que me han llamado la atención en los tres hermosos países escandinavos que he tenido la fortuna de poder recorrer estos días, Suecia, Noruega y Dinamarca. Este último no está en la península escandinava, pero la región de Skandia, de donde proviene el nombre de Escandinavia, era danesa hasta que la conquistaron los suecos, razón por la que se considera también a Dinamarca un país escandinavo, en contra de lo que dicta la geografía
Me tienen despistadísima los cambios continuos de frontera en esta parte del mundo, más todos los lazos que unen a estos países y las rivalidades que los separan. Para los no iniciados como yo, que he visto pocas películas de vikingos, no es nada fácil de memorizar. Pero, en un intento de ordenar el caos, sigo buscando las ocho diferencias, como en la sección de pasatiempos de las revistas de la vieja escuela….
Sin orden ni concierto, allá van algunas curiosidades escandinavas:
-Muchas mujeres hacen calceta en los trenes. Algunas se descalzan, incluso ponen las piernas en el asiento de delante. Más relajadas, imposible.
- La costumbre de ir descalzos por casa la extienden los escandinavos (y muchos centroeuropeos) al exterior, donde no resulta tan deseable. En este viaje he visto muchos pies negros, y no precisamente de Argelia, excuse the pun. Aparte de la higiene, ya son ganas de clavarse todas esas piedrecitas de gravilla negruzca que tanto abundan en las aceras por estos lares, y que me hacen ver las estrellas cuando se me meten en las sandalias.
- La mayor parte de casas tradicionales de listones de madera están pintadas de rojo Falun, que es el nombre de un pigmento que proviene de una mina de un lugar de Suecia llamado así. Por lo visto, era la forma más barata de proteger la madera y al mismo tiempo distinguir la casa entre la niebla y la nieve.
- La hierba que crece en los tejados a dos aguas ayuda a controlar la temperatura del interior, porque aporta una capa extra de aislamiento. Es una tradición muy ecológica y sostenible. Pero yo, que soy muy aprensiva, pienso en el zoológico de insectos que se debe de colar desde los resquicios del tejado al interior de la casa.
- Estas casas de madera guardan muy bien el calor, lo que debe de ser una delicia en invierno, pero ahora en verano no están bien ventiladas y se pasa mucho calor en su interior.
- En las calles más estrechas y empedradas de los barrios tradicionales de casas de madera, muchos vecinos utilizan para desplazarse vehículo eléctrico individual parecido al motocarro, pero totalmente cubierto dadas las inclemencias del tiempo. Es como un papamóvil, pero desacralizado.
- Frente a la puerta de algunas de esas casas de madera, hay depositados unos tanques para recoger el de agua de la lluvia y tenerla almacenada por si hay que sofocar un incendio.
- En las capitales y grandes ciudades escandinavas no hay franquicias de las cadenas más habituales de ropa de bajo coste. Al principio pensé que se debe a que el nivel de vida general aquí es más alto, pero luego caí en la cuenta de que tienen sus propias cadenas locales de ropa barata. De modo que no es por falta de demanda, aunque algo de eso seguro que también influye.
- Aquí abundan los rastrillos de ropa y objetos usados (de iniciativa privada y de organizaciones humanitarias) en una proporción mucho mayor que en España, donde en general por tradición cultural aún nos mostramos preocupados por el aparentar y por el qué dirán. En cambio, una de las características de la forma escandinava de entender la vida es que aquí se evita destacar, tienen horror a la ostentación, y practican una modestia que propicia el igualitarismo sin estridencias. En el caso nórdico, la preocupación por el qué dirán va en sentido contrario al habitual. El concepto se llama Jantelagen, y Miss Google me sopla que este palabro proviene de la ley de Jante, nombre imaginario de la ciudad donde está situada una célebre novela escandinava. Pues muy bien.
- Ya que Dinamarca tiene el Hyggis y Suecia la Fika, intento averiguar qué costumbre Noruega pueda ser un equivalente, es decir, que represente la idiosincrasia del país ante el mundo. Le pregunto a Miss Google, ese oráculo moderno que cree tener respuesta para todo. Y hago corta/pega de lo que me cuenta: Noruega tiene el concepto del Dugnad.
“El dugnad es un concepto que implica la participación voluntaria de la comunidad en proyectos locales, como la limpieza de parques o la organización de eventos”. Ole por los noruegos.
- En los trenes suecos, hay un espacio entre vagones donde puedes ir a servirte tu mismo un café. Tiene la particularidad de que la máquina ofrece café molido, de modo que cada dos por tres se oye el ruido del grano al triturarse, y luego todo el vagón se llena de un aroma delicioso. Para completar la ceremonia de la Fika, hay una vitrina con bollos de diversos sabores. Ole por los suecos.
- Los daneses son los más espontáneos en Escandinavia, o al menos es lo que yo he podido observar. Los noruegos son más reservados, pero extremadamente amables. Los suecos me han parecido muy distantes en general, salvo en Estocolmo, que es tan cosmopolita. El caso es que en estos países, cuando los familiares y amigos se encuentran, se abrazan pero nunca se besan. Son abrazos cariñosos, pero breves. En donde he observado que le echan más emotividad al contacto fisico es en Dinamarca. Ole por los daneses.
- En Escandinavia la gente no suele responder verbalmente al saludo. Pero sí te miran directamente a los ojos. Y a veces te sonríen. Sobre todo las personas mayores, cuando les devuelves la sonrisa, parece que les hace especial ilusión. Pero si intentas establecer un poco de charla insustancial, parece que les intimida y la esquivan todo lo que pueden.
- Algunas personas en estos países, sobre todo en Suecia, mantienen una actitud que los ingleses llaman “no-nonsense”, lo que en castizo significa “tonterías conmigo, las justas”. No es una postura ni maleducada ni beligerante, pero a veces roza la tensión pasivo-agresiva.
- En Escandinavia no hay enchufes en el cuarto de baño, lo que unido a la abundancia de duchas italianas (sin mamparas ni plato de ducha), hace que la experiencia del baño se convierta en algo intermedio entre el exilio y el destierro:
• cada vez que te duchas dejas el suelo de todo el cuarto de baño encharcado y por mucho que recojas con la rasqueta, hay que esperar a que se seque para volver a entrar,
• y cada vez que te lavas el pelo tienes que ir a secártelo al pasillo o a la cocina, donde sí hay enchufes para el secador.
- Ya he explicado que muchas aceras peatonales no tienen un firme, sino tierra batida negra mezclada con gravilla gris, y en cambio justo al lado, el carril bici está perfectamente asfaltado, para comodidad de las llantas, pobrecitas, no vaya a ser que se desgasten o se pinchen o algo. Es el mundo al revés.
- En los buffets del desayuno, y en la mayor parte de sándwiches, encuentro abundancia de tiras de pimiento rojo crudo y rodajas de pepino. Dan un toque de frescor muy agradable.
- Me llevo la impresión, quizá equivocada, de que los horarios comerciales en estos países son limitados. Abren tarde y cierran pronto. Puede que se me escape algo, soy bastante despistada.
- Aquí la mayoría de personas tienen unas piernas perfectas, fibrosas y torneadas, incluso los mayores. Debe de ser de tanto practicar deportes náuticos y de montaña, y de tanto subirse a la bici, los esquís sobre ruedas y los patines, y de tanto practicar la marcha nórdica.
- Sin embargo, salvo en Dinamarca, donde me he cruzado con multitud de tipos físicos estilizados, en estos países hay bastante gente muy obesa que padece además retención de líquidos. Y muchas mujeres con unos bustos enormes. De hecho, hay un tipo de mujerona grandota muy propio de este terruño. Son señoras altas, anchas de hombros, con extremidades largas, que si a todo ello le unen un pecho a juego, abultan mucho en todas direcciones. Hay veces en que van acompañadas de su pareja, y aunque aquí los hombres también son muy altos, en ocasiones el hombre parece de menor tamaño que la mujer que le agarra de la mano. Yo no soy alta, pero he debido de ganar unos diez kilos en este viaje y soy bastante pechugona, de modo que sólo me falta teñirme el pelo de rubio para parecer una auténtica vikinga.
- Sacando a relucir el tema de las características físicas de los escandinavos, observo que aquí casi no hay calvos. La mayoría de hombres de todas las edades lucen una buena mata de pelo que sería la ruina de las clínicas capilares turcas, si no fuera porque es endémica de esta zona nórdica. El resto de varones europeos sufren una preocupante pérdida de pelo que les provoca complejos y lo que ellos creen que es un menoscabo de su hombría. No es así en absoluto, pero quién convence de lo contrario a un hombre en plena pitopausia… Me pregunto si, en el sentido contrario, estas cabelleras vikingas inducen a los varones escandinavos a creerse más hombres que sus vecinos de más al sur…
- Veo pandillas mixtas de jóvenes y parejas de novios de razas distintas. Pero no son mayoritarias. Los migrantes hacen aquí el trabajo sucio y poco remunerado que los nativos rechazan. Como en todas partes en este primer mundo nuestro.
- También hay una clase emprendedora de migrantes con su propio negocio. Por ejemplo en Bergen, Noruega, los negocios del centro son turcos en una gran proporción.
- Paisaje delicado en Dinamarca, grandioso en Suecia y espectacular en Noruega. Digamos que la vistosidad del paisaje va si ienso de nivel conforme voy avanzando. No soy muy sensible a los esplendores de la Madre Naturaleza, pero esto es tan bonito que tengo que rendirme a la evidencia. Los paisajes escandinavos te dejan sin palabras.
- Aquí se venden en los supermercados unas botellas de agua mezcladas con electrolitos, magnesio y vitaminas. Me he hecho adicta porque me hidratan muy bien y me quiero imaginar que son más sanas que las típicas bebidas isotonicas para deportistas. A lo mejor son los mismos perros con distintos collares.
- También, como creo que he apuntado más arriba, he consumido una gran cantidad de regaliz salado, porque esta ola de calor húmedo me baja la tensión y este mejunje me ayuda a mantener el tipo en las largas horas diarias de caminata callejera, no todo va a ser cafeína. Aquí hay muchas chucherías con un generoso aporte de sal, y la verdad es que son un gusto adquirido pero una vez que te acostumbras están muy sabrosas. El caramelo salado es lo que encuentro con más frecuencia, hay hasta café de caramelo salado. Todo un capricho.
- Como urbanita sin remedio y gran ignorante en cuestiones del campo, el ver las balas de paja de plástico de distintos colores me intriga mucho. También me sorprende que, con el calor que hace, cubran los caballos con mantas, pero leo que 7 para defenderles de los insectos y parásitos.
- Durante esta etapa nórdica de mi viaje se me ha terminado la colonia barata de supermercado que uso habitualmente: es inclusera-chiquitera, es decir, sin marca reconocida y está indicada para niños chicos. Es lo más barato y fresco que puedo usar en verano, cuando me echo colonia a litros. Pues bien, en este paraíso del bienestar no encuentro colonia inclusera-chiquitera en ninguna tienda. Qué nivel tienen aquí para todo.
- La presencia de la lengua española se hace notar aquí de las formas más sorprendentes: la inmobiliaria Diös, la cadena de bares (vascos) De Püta Madre, las tiendas de manualidades Panduro, los coches modelo Pajero, los calamaaares (pronunciado así, con una a muy laaarga) y otros ejemplos que ilstran que los caminos de la lingüística a veces son inescrutables.
- Caso aparte son los churros, que triunfan como dulce de moda por estas latitudes, pero que desgraciadamente se sirven ultrajados a base de siropes de frutas del bosque, cremas variadas, y a veces hasta se añade un insulto al agravio, porque les añaden una bola de helado. Otras delicias de la gastronomía española reciben un trato más respetuoso, como el chorizo (con el que se sazonan todo tipo de platos) y el gazpacho verde que venden en el súper (de una marca andaluza).
- Pero el dulce preferido de los escandinavos es, sin lugar a dudas, el helado. Su historia de amor con los helados es de lo más apasionado, siempre tienen uno en la mano. Los hay cremosos, pero también de tipo italiano. Los pruebo en distintas ciudades, y aunque están buenos opino que no es para tanto. Claro que mi paladar dista mucho de ser exquisito y a veces yerra.
- Los escandinavos también reservan un rincón de su corazoncito culinario para las pizzas. He visto casi tantas pizzerías en las ciudades de estos tres países como en la propia Italia. Que afición.
- En estos países hay muchos pasos a nivel, demasiados. No sé por qué motivo los mantienen, con lo peligrosos que son. Por otro lado las obras de ingeniería por donde pasa el tren a veces se nota que han supuesto, aparte de una proeza técnica, una grandísima inversión.
- En algunas ciudades escandinavas, hay esculturas de bronce que representan a señoras gordas con bolso. No me estoy inventando nada: son señoras anónimas, entraditas en años y en carnes, que portan un bolso como el que usaban nuestras abuelas y que resultan muy entrañables y auténticas. El motivo por el que les han hecho un monumento, como es habitual por estas tierras, no está explicado en la placa. De modo que tengo que recurrir a Miss Google para enterarme. Pongo solo tres ejemplos:
• En Suecia, en la población de Alingsas, cerca de Gotemburgo, nada mas bajarme del tren y empezar a caminar por la calle que lleva al centro, me topo con una escultura de una señora gorda muy enfadada, que está blandiendo el bolso con la clara intención de atizarle a quien se le ponga por delante. Nunca me han recibido a bolsazo limpio en ningún sitio, y siento mucha curiosidad por este monumento a la brusquedad de maneras. Rebusco online, y gracias a Miss Google Lens me entero de que esta señora bajita con cara de pocos amigos, plasmada para la posteridad en actitud tan poco acogedora y aún menos conciliadora, es Danuta Danielsson. Fue una persona real, que aparece en una famosa fotografía de prensa tomada durante una manifestación neo-nazi en 1985. La familia de la pobre Danuta había sido exterminada en los campos de concentración del Tercer Reich, y ella había emigrado de niña desde Polonia a Suecia. Se comprende perfectamente su ira contra esos jóvenes neonazis, a uno de los cuales va dirigido el bolsazo en cuestión. No he conseguido enterarme de si consiguió hacer blanco, pero calculo que difícilmente pudo acertar a pegarle al chico en la cabeza, ya que en la foto ella aparece muy bajita y él en cambio es altísimo. Esa es la intra historia de esta escultura, titulada sucintamente "Mujer con bolso". Parece ser que la obra fue colocada en varios emplazamientos y siempre la acompañó la polémica, así que para salvaguardarla un propietario privado la puso en su jardín, donde está rodeada de flores y es visible desde la calle.
• El segundo ejemplo está en Oslo, y es un homenaje a las señoras que hacían la compra y cocinaban para toda la familia, un trabajo que antes no era reconocido como tal (y me temo que ahora tampoco, mire usted). Ésta señora del monumento noruego también es bajita y gordita, lleva un sombrero y tiene cara de echarle mucha paciencia y resignación a la vida. Heroínas que han pasado desapercibidas sin un cantar de gesta que close su figura, pero que aún en estos tiempos de la cuarta ola feminista siguen abundando en cada familia entre las madres, abuelas, tías y hermanas.
• El último ejemplo está también en Noruega, en Trondheim. Para seguir la tradición, también se trata de la figura de una señora gorda que lleva bolso, además de sombrero. La obra se titula "El buen día", y la retratada es de nuevo una persona real, Anna Kornelia Holm, que vivía en la localidad y era muy querida por sus vecinos. Leo que a través de su figura, se ha querido homenajear a la gente corriente que lleva una vida anónima pero que merece la pena recordar porque han sido buenas personas. Efectivamente, la señora Anna tiene cara de bondad, sin cursilerías, muy agradable de contemplar. Miss Google me sopla que en Trondheim todos la han apodado "la tía", porque la figura de la tía que echa una mano en casa con sus sobrinos es muy querida en la cultura noruega. Y en la del mundo entero, añado yo. Vivan las señoras gordas con bolso, y mi agradecimiento a quienes les hacen un homenaje!!
- Los campos están sembrados de varias especies de preciosas flores de color morado y violeta en forma de cono. Le pregunto a Miss Google xómo se llaman, pero me saca una lista muy larga que no voy a reproducir aquí. Qué importa cómo se llamen, son flores silvestres preciosas que alegran por contraste estos paisajes tan verdes.
- Será casualidad sin duda, pero en Estocolmo veo mucha proliferación de personas en silla de ruedas. O el sistema de salud público las distribuye fácilmente, o hay muchas clínicas de rehabilitación por aquí, o los suecos son propensos a los accidentes que les dejan paralizados. O una combinación de las tres cosas.
- En estos países tan aficionados a la carne de vacuno y de caza, el olor a barbacoa te acompaña doquiera que vayas. Algo así como el olor a fritanga con vinagre y a ketchup propio de las ciudades anglosajonas, que flota en el ambiente en Gran Bretaña y en Irlanda.
- En las afueras de las grandes ciudades veo aveces poblados, no se chabolas, sino de cabañas de madera. No se trata de campings al uso, sino de espacios cedidos por los municipios para los que pueden permitirse un alquiler. Aquí también hay pobreza y necesidad.
- Los colchones de los hoteles, hostales y apartamentos que he alquilado en estas semanas son bien curiosos. Son de un grosor más cercano a la colchoneta que a un colchón propiamente dicho, y están colocados sobre un canapé que a su vez está rematado por una pieza compacta con la consistencia de un colchón. De modo que duermes en una especie de chaise longue, y encima de una colchoneta. Visualmente resulta raro, pero la verdad es que es cómodo.
- En los servicios públicos de muchas estaciones y centros comerciales escandinavos, lo primero que te encuentras tras franquear la puerta del vestíbulo donde están las cabinas con los WC es… un acuario. A veces es real, con peces y plantas sumergidas de verdad. En otra ocasiones es una reproducción virtual en 3D. Pero el caso es que si hay mucha cola los peces te amenizan la espera, y luego sales de allí convencida de que has hecho tus necesidades en un medio acuático, con su flora y su fauna. Si en el hilo musical tocaran la banda sonora de los documentales de Jacques Cousteau en el Calypso, a mí no me chirriaría para nada.
- Para terminar, copio aquí la traducción de un anuncio que vi pegado a una corchera en un café de Gotemburgo, la ciudad sueca más alternativa e innovadora, un lugar original con muchas inquietudes. El anuncio me llamó la atención porque en él había unos cuantos primeros planos de rostros mirando con severidad y desprecio a la cámara (son actores, muy en su papel) y en el título ponía en letras grandes: ALQUILAUNSUECO.COM
"ALQUILA UN SUECO .COM"
"Enjuiciamos a cualquiera de manera discreta desde 1994."
"Conviértete en un maestro de la cortesía gélida con nuestros suecos, entrenados por expertos para mantenerse emocionalmente contenidos. Llevamos desde 1994 aportando incomodidad y requerimientos pasivo-agresivos a eventos en el mundo entero."
"Tenemos disponibles más de 23 suecos de origen étnico, cada uno de ellos dotado de facilidad para:"
"Aclararse la garganta estratégicamente como forma de desacuerdo"
"Hacer que “tal vez” suene como una cláusula legalmente no vinculante"
"El acuerdo reticente"
"La desaprobación extremadamente cortés, enmascarada como una sugerencia útil"
"Servicio disponible para actividades de formación de equipos de empresa, reuniones familiares, juntas de vecinos y cualquier situación en la que quieras que alguien te haga sentir vulnerable y avergonzado pero de manera sutil, todo ello con un sorbo de café."
Siempre he admirado a la gente que es capaz de no tomarse demasiado en serio e incluso de reírse de sí misma, me parece un rasgo de inteligencia que escasea en esta época de personas ofendidas y colectivos agraviados. Y creo que el servicio que ofrecen en ALQUILAUNSUECO.COM está a la altura de una gran labor social. Estos suecos se sacrifican en pos del bien de la humanidad, que necesita un buen rapapolvo para salir del estado de adolescencia medio boba en el que está sumida. Más hubiera yo querido que tener a mano el teléfono de estos héroes en alguna ocasión en que me habría sido de gran utilidad, respecto a otros y para mí misma también. Pero pensándolo bien las dietas desde Suecia a España me iban a salir por un…
Escandinavia. Ese bellísimo universo paralelo al norte del nuestro. Me ha gustado visitarlo,y me encantaría poder volver en invierno, cuando los vikingos estén más en su salsa (de jugo de carne de reno). Me he quedado con las ganas de seguir buscando las ocho diferencias.
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